Falleció Dante "Gringo" Vazquez, el deporte catamarqueño está de duelo

Regionales 17 de mayo de 2018 Por
En febrero de 2013 así escribía sobre el "Gringo" el maestro Leo Romero
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El "Gringo" Vazquez y su Regatta que le dio tantas alegrías. - Fotos: Tirame un Centro Catamarca

Aunque nos separa una década y chirola, en lo que hace al tema edades, lógicamente tuve la oportunidad de seguir muy de cerca el quehacer deportivo de Edgardo Dante Vázquez, identificado por la afición local, familiares y amigos con el cariñoso apodo de “El Gringo”. El “Señor Deporte”, como lo califiqué en algún comentario que escribí hace algunos años, sin duda es el ejemplo a seguir por todos aquellos que se dedicaron (y dedican) a entregar todo de sí en esta área de la cultura popular. No sólo por su permanente actitud de generosidad y altruismo, haciendo el bien sin mirar a quién, como reza un viejo y sabio refrán, sino por su excelente trayectoria en calidad de futbolista, atleta, boxeador, automovilista, motociclista, ciclista, motonauta, volovelista, aladeltista y parapentista, actividades estas tres últimas que permiten combinar el arte de volar sin motor, con el reto de encontrar las corrientes de aire ascendente, que vuelvan a elevar las “aeronaves”, permitiéndoles estar en vuelo por largo tiempo, según la habilidad y capacidad del piloto. Ex profeso, mencionó al final de este introito, el parapente, porque en estos momentos, con ochenta años sobre sus hombros, “El Gringo” Vázquez continúa abriendo sus artificiales alas en lanzamientos desde cerros y montañas de Catamarca y provincias vecinas, entre ellas Tucumán.

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Etapas de la vida deportiva en el deporte motor del "Gringo" Vazquez


Dueño de un perfil humano donde la sencillez y la humildad ocupan un lugar privilegiado a la hora de hablar sobre deportes, Dante Vázquez (todo el mundo, por así decirlo, lo conoce por su segundo nombre de pila) recuerda, paso a paso, su prolongado itinerario por las numerosas especialidades que abrazó con toda dedicación, amor, responsabilidad y cuidado personal. De esta manera, señala que arrancó practicando atletismo, es decir corriendo en pruebas de fondo, lo que conocemos con el nombre de pedestrismo. A los dieciséis años comienza su andar futbolístico, como arquero de la quinta división de la Asociación Juventud Unida de Santa Rosa. “Hasta que un buen día, luego de jugar en quinta, en horas de la mañana, a la tarde me buscan para que defienda los tres palos en la primera división. Como siempre me cuidé a fondo en la parte física, acepté el desafío y debuté en el círculo superior frente al Club Atlético Américo Tesorieri. A partir de ese partido, fui confirmado como titular en los “divinos” de la actual avenida Virgen del Valle, ex Bartolomé Mitre. Después, tuve la oportunidad de irme a probar en Cerro Porteño de Paraguay, pero las cosas no salieron como yo esperaba”, comenta nuestro entrevistado. Agrega que después anduvo por el Vélez Sarsfield local, donde aportó lo suyo a la par de jugadores de la talla de Agustín Carrizo, Enrique Romero, Juan Carlos “Mediolitro” Corro y Ernesto Marino “Nino” Barrionuevo.


Como ya era hora de cumplir con la Patria, regresó a su San Fernando del Valle de Catamarca natal, incorporándose al ex Regimiento 17 de Infantería, donde hizo la “colimba” con dos entrañables amigos de la clase 1932, Juan Ramón Bellavía y Julio Mario Pedraza, compañeros en las ramas del automovilismo y del motociclismo de competición. A partir de ese año (1952), Vázquez se metió de lleno en estas dos expresiones motores, compitiendo con sendas camadas de destacados exponentes de las mismas. Anselmo Manuel “Mano” Pelayo, Segundo Ramón “Trópico” Zeballos, Eduardo “Lalo” Coll, Amadeo “Dito” Marenco, Hugo “El Gordo” Barrientos, Carlos “El Loco” Demelchori y Luis Eduardo “El Negro” Filippín, entre otros, fueron algunos de sus rivales de nuestro medio, a los que lógicamente se sumaron pilotos del noroeste y centro del país, en especial de la provincia de Córdoba. Precisamente de la “docta”, pondera los gestos de amistad y particular desprendimiento material que tuvo, para con él, Héctor “Pirín” Gradassi, quien se ocupaba de armarle los motores de sus coches de carrera. “En cierta ocasión le mandé un motor y tras recibirlo, le envié un mensaje, diciéndole cuánto le debía por el trabajo realizado. A través del mismo amigo mensajero, mandó a decirme que cuando vaya a Córdoba, que pase por Recreo (La Paz) y lleve dos chivitos para tirarlos en el horno, ya que para él eran manjares. Comimos el asado y quedó saldada la deuda. Era un tipo fabuloso y un piloto de grandes condiciones conductivas. Esas cosas no se olvidan jamás”, acota con un dejo de nostalgia.


Por su memoria desfilan, como una especie de flashes o estallidos fotográficos, los eventos mecánicos por los cuales transitó, a lo largo y ancho de treinta y cinco años (1960 a 1995) de actividad. Desde el Gran Premio Internacional de Turismo, donde clasificó en el décimo noveno puesto en la general, a bordo de su modesto Borgward 1500, hasta que en la década del noventa se entremezcló con jóvenes conductores locales, como su propio sobrino José Luis Cortese (ya desaparecido, fue uno de los más brillantes valores que dio Catamarca), Jorge Seleme, Walter D´Agostini, Antonio Prevedello y Enzo López, entre otros. Y hasta no se priva de opinar de la actualidad motor, a nivel de la competitiva fórmula uno internacional, donde pondera la calidad y talento del joven alemán Sebastián Vettel, quien es triple campeón de la categoría (2010, 2011 y 2012). Integrante de la poderosa escudería austríaca Red Bull (Toro Rojo), Vettel posee un total de 101 carreras, hasta este momento. Residente en Suiza, espera repetir esta temporada. Vázquez dice que está preparado, física, mental y anímicamente para sumar su cuarta corona.


Respecto a la construcción del anhelado autódromo de nuestra ciudad, Edgardo Dante Vázquez sostiene que siempre las infraestructuras deportivas ayudan a elevar el nivel de la especialidad, ya que los pilotos pueden contar con una pista acorde a las exigencias reglamentarias. “Ustedes vieron la importancia que cobró el fútbol con el estadio Bicentenario, que hoy permite ver en acción a equipos de la elite de la AFA, con la concreción de partidos por la Copa Argentina, por ejemplo. Más allá de colores políticos, el deporte debe ser visto como una de las manifestaciones clave para combatir cualquier tipo de flagelos, esos que destruyen las aspiraciones y los sueños de nuestra niñez y de nuestra juventud. Reitero: creo que fue un acierto levantar ese lindo escenario, que le costó un gran esfuerzo a la ciudadanía catamarqueña, a través de los aportes que reciben los organismos del Estado”, remarca con mucho énfasis.


No obstante haber incursionado en deportes de alto riesgo, más allá de que permanentemente trata de desdramatizarlo, “El Gringo” Vázquez confiesa que el accidente más serio que debió afrontar fue un percance en motonáutica, cuando no pudo dominar totalmente su lancha en aguas de un dique tucumano. Debieron reconstruirle parte de su brazo izquierdo, que al final quedó de diez, permitiéndole continuar con sus lindas y locas aventuras deportivas.

Escribe: Leo Romero

Ficha Personal

Nombres y apellido: Edgardo Dante Vázquez.
Fecha de nacimiento: 27 de julio de 1932.
Lugar: San Fernando del Valle de Catamarca.
Edad: 80 años.
Padres: Eduardo Vázquez y María Centa.
Hermanos: Aída, María (f), Jorge y Ariadna.
Hijos: Lía, Ana, Graciela, Patricia, Cecilia, Cristina y Silvia Beatriz. Siete mujeres. El heredero deportivo no apareció hasta el momento. 
Esposa: Analía Argerich.
Hincha en el fútbol: Independiente de la AFA y Vélez Sarsfield de la Liga Catamarqueña de Fútbol.


Mi opinión

Edgardo Dante Vázquez no es un tipo al que le guste mucho aparecer en los medios de comunicación. Es más, en alguna ocasión, requerido por quien escribe esta nota periodística, señaló que en Catamarca existen muchos deportistas que merecen un espacio bien definido en las páginas de un diario o de una revista. Obviamente, no se concretó esa entrevista. Ahora, sí nos sentamos en el cómodo living de su casa para charlar de lo que más nos apasiona en la vida, en calidad de cultor y de periodista, respectivamente: el deporte. La persona de siempre, la calidad humana que conocí hace un buen tiempo. 


Cuando “El Gringo” Vázquez arranca, al igual que en una carrera de autos o de motos, ya es difícil detenerlo. Pone “primera” y comienza a entregar sus claros y contundentes conceptos, fundamentados en una sólida formación de vida. Allí donde ocupan firmemente su lugar, esas innatas virtudes filantrópicas, entregando a manos llenas todo el contenido altruista, generoso y desinteresado que de ellas emanan. 
Exitoso empresario, ya que fue propietario de la estación de servicio ubicada en la intersección de avenida Belgrano y calle Tucumán, jamás paró de tender su mano amiga y desinteresada a quienes se lo pedían, hecho que lo convirtió, por mérito propio, en un verdadero ejemplo de expresión humanitaria y caritativa en favor del deporte de Catamarca.


Relajado, después de un viaje que lo llevó a recorrer Dubai, Tokio y China, Vázquez cuenta las experiencias vividas en oportunidad de la pelea realizada en los Estados Unidos, donde el púgil argentino Sergio “Maravilla” Martínez se quedó con la corona del mundo de los medianos, luego de vencer con claridad al mexicano Julio César Chávez Jr. “Creo que le dio una lección de buen boxeo a un Chávez timorato, carente de ideas y de recursos técnicos para contrarrestar la capacidad táctica de Martínez. Lástima el susto del final, pero se recuperó y terminó como dominador absoluto de la lucha”, opina. 


Tiene buenos recuerdos del catamarqueño Hugo Rafael Soto, cuando se consagrara titular ecuménico de los moscas, al derrotar al venezolano José Bonilla en Las Vegas (EE.UU.), mientras que confiesa que sufrió mucho en ocasión de que perdiera la misma corona ante otro boxeador de Venezuela, Silvio “Leo” Gamez, también en tierras estadounidenses. Cayó por nocaut, en los primeros rounds. “El boxeo siempre me atrajo y por ese motivo, lo practiqué en el ámbito amateur, entrenando en mis años mozos en el gimnasio del club Obras Sanitarias, en calle San Martín al 400 de nuestra ciudad. Por eso, cuando pelea un catamarqueño, estoy en el ring side (plateas preferenciales), no importa donde sea la sede de la misma”, expresa muy emocionado.

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