Walter D’Agostini, pasado y presente de nuestro deporte motor

Regionales 17 de julio de 2020 Por Pablo Lozada Moreno
Si historia en el mundo de las carreras comenzó con una moto que le robó a su hermano.
Walter D´Agostini - Rally Argentino - Malargûe - 02

Continuando con nuestras charlas a través del Facebook LIVE de Mundo Motor dialogamos con Walter D’Agostini, piloto que en su larga trayectoria deportiva le trajo grandes satisfacciones a los camarqueños, aquí le dejo parte de una charla imperdible.

¿Qué edad tenés Walter?

WD-“ Seis cero, 60 años.

¿Te acordás cómo te iniciaste en esto?

WD –“Empecé con una moto que se la robe a mi hermano una KBW; mis padre no querían que corra y mi familia tampoco. Empecé hice dos o tres cosas raras y no sirvió para nada, después, me compre una Zanella Sapucay y empecé a competir y me entró el gusto del deporte motor”.

“Me encontraba con amigos y en esa época era ponerte un casco y lo que haya, y eran carreras promocionales y empecé así. Debe haber tenido 14 o 15 cuando empecé a molestar. Después comencé con las motos solo, con lo que podía, la mecánica me la hacía yo, siempre me gusto, con todo lo que fui adquiriendo trabajé. Las motos las hacía yo, la asistencia, preparación, copiábamos y hasta hacía algunos cilindros; rompiendo, armando y me fue llevando a la experiencia de las motos de carrera”.

¿Había un grupo de amigos que te apoyaba?

DW-“Siempre, los muchachos de barrio, no dejaba dormir a nadie en el barrio; todos te alentaban y era el “loquito”. Estudiaba, trabajaba y cuando podía armaba las motos a la noche y el barrio perdía la paciencia. En esa época hacíamos con lo que podíamos”.

¿Cuándo vino el primer auto?

WD-“Cuando  empecé con la locura, fue con el “Loco” Paz quien me insistía y fuimos a Córdoba a  “Coco” Piazza, actualmente vive en España. Fui con una moto, la quería vender para comprar el auto y compre un 128 corrí con Paz en el autódromo de La Rioja. No me convenció la pista y se armó en Catamarca con Eduardo Savio una competencia con el tramo de rally entre El Portezuelo- La Merced, era un solo PC de 40 kilómetros rompimos dos autos, volcamos el muleto y el auto de carrera y así, empezó mi introducción en el rally”.

¿Entraste de pecho?

WD –“Si de pecho, cuando estaban las cafeteras eran todas armadas con chasis y me presto el auto Carlos Salman y el “Loco” Demelchori me prestó un motor de una Berlina 125, un poco lo que hace Armoya hoy en circuito de tierra, hoy ni loco me subo eso. Aníbal Campos la había identificado como “Cara de huevo” a la cafetera. Juntábamos 15 mil personas, en moto con Darío Ovejero, “Masita” Sosa; era una locura, donde se juntaba mucha gente. Carlos Salman era el gestor de estas competencias y así salió la locura de correr a otras ciudades como Tucumán, Córdoba, La Rioja etc. Teníamos buenos medios mecánicos con la moto y salíamos a competir a otras provincias”.

¿Tuviste una gran disputa con Darío Ovejero?

WD-“Me saco el sombrero con Darío, me parece una locura de que con la edad que tiene subirse a una Moto Cross. Son pocas las personas que llegan a esa edad con el nivel competitivo”.

Recordemos, el Club Vélez Sarsfield, carrera final del campeonato Walter D’Agostini con gente por atrás y Darío Ovejero con su gente…

WD-“Fue linda historia de lo vivido, si no existe esa rivalidad no va nadie a ver. A todos les gustaba que disputábamos el primer puesto, por eso iba tanta gente”.  

Ese día los dos salieron primero y hubo un juez que partió la copa por la mitad…

WD-“Nadie había revelado la foto, habían decidido en ese momento y estaban las dos barras y en una situación salomónica se dio como empate y se dividió el trofeo y salimos los dos primeros. En algún lado la tengo a la copa cortada. Son recuerdos lindos, somos amigos con Darío, quien  me acompañó siempre cono todos los Pvejeros a pesar de la disputa.

Catamarca era una ciudad que se competía mucho, porque llevaba mucha gente. Ricardo Molina, el periodista del Diario El Sol, llevaba ese deporte motor y con Ricardo tuvimos experiencia en la prensa. Hoy tenés millones de medios para salir, en esa época El Sol y La Unión eran los únicos medios”.

Luego se hicieron  más profesionales y armaron en serio los autos…

WD-“El primero fue el 128 lo arme yo junto con Eduardo Savio, corrí una carrea en Berrotarán (Córdoba) y me decidí a comprar algo mejor y llegamos a los hermanos Batelli y era muy difícil llegar a ellos, les caí bien y les pedí que me armen el auto, y me compró un 12 0km y lo armaron al Renault, en esa época lo tenía a Stíllo, Torras y yo. Ahí empezó, la historia con el rally en serio. Armamos nuestro equipo y se sumó Carlos Gerhard y Enrique Muñoz.

Corrí los mundiales con 5000 kilómetros de carrera con el “Pelado” Cesar Romero, fue una muy buena experiencia terminamos en la general 11°. Largaron como 100 autos, yo tenía el 80 y pico, muy dura re complicada, la asistencia se hacía a la par de la ruta, era mucho de amigo y gente que te daba una mano”.

¿Después del 12, vino el Renault 18?

WD-“Con los hermanos Batelli en el medio, se apiadaron dijeron vení que te vamos a dar el apoyo que fue importante y me sirvió de experiencia de vida. Terminamos con motores Berta, semi oficiales. Me dieron muy buenos fierros”.

¿Después que vino?

WD-“Hicimos algunas carreras corrimos con “Pepe” (José Turra), pero primero estuve con Jose De Sousa colega periodista riojano tuyo y me lo presentó a “Pepe”, quien tenía menos experiencia que yo, hicimos un buen filling en esa carrera e hicimos amistad cuando lo conocí en esa circunstancia. Empezamos andar bien, llegamos a Bolivia, corrimos un mundial, y Armin Franulic me invitó a correr a Bolivia, me llamó y no dudamos fuimos con “Pepe” y el “Rengo” Muñoz en avión, trabajamos sobre el auto Nissan, y le ganamos a los bolivianos, fue nuestra primera vez con tracción integral; éramos como chicos con juguete nuevo. Yo después traje un auto a la argentina para correr un mundial y no nos fue bien”.

¿En Italia hiciste algo?

WD-“Hice con mi primo algunas pruebas, no se dio porque no había plata, estaba Massimo Biasión que era del pueblo de mi padre, en Udine, y falto el fondo. Ahí, probé un Lancia Delta de rally. Con el Lancia de mi primo nos corría la policía por todos lados (risas).

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Vino Augusto y después el tema del Dakar fue un antes y después, ¿Cómo lo viviste?

WD-“Parte de esa locura del Dakar es gracias a vos Pablo. Fui a ver una vez a ver el Dakar, me parecía algo divertido y me sentía capaz. Salía al mercado la Amarok y quería probarla; me costó mucho conseguirla y empezamos a trabajar, hice contacto con los hermanos Baratero y ahí la armaron ellos. Competir con una standart con “Pepe” a la par, fue muy linda experiencia, pero fue muy dura donde cometimos mucho errores y abandonamos”.

La camioneta era de calle categoría T2 Diesel…

WD-“Era totalmente standar y cosas básicas como la jaula, parrilla y mecánica standar. Teníamos más posibilidades de desarmar, llevamos apoyo de dos camionetas y sacábamos los repuestos, no teníamos la estructura para hacerlo, pero me sirvió de experiencia.

El año siguiente con “Pepe” a 2 o 3 horas de finalizar las inscripciones, me inscribí con la camioneta, la armamos nosotros con la logística nuestra con todos los chicos de Autovía. Se prendió  Augusto que ese año fue. La tomamos en serio y salimos. Largamos el Dakar en Mar del Plata y terminaba en Perú, fue un infierno muy dura, pero fue muy importante, no podía creer que habíamos terminado un Dakar. Un Dakar te da tantas historias.”

¿Cómo vino la historia de correr en camión un Dakar?

WD-“Son las cosas que uno tiene de locura y nos fuimos a correr a España como copiloto, mi sobrino y Augusto, fuimos a ver un camión y en la Bajada Aragón peleamos los primeros puestos hasta que rompimos una goma. Lo sentí cómodo, estábamos con Epsilon, uno de los mejores equipos de camiones para alquilar y con esta gente hacían la parte mecánica y la asistencia. Los españoles no creían que íbamos a terminar el Dakar con el camión y en la última etapa en Chile fuimos a que se rompa. Todas las etapas de Argentina las ganamos, eran pisos que los conocíamos, fue muy linda experiencia y terminar un Dakar fue bello, terminamos bien y en perfectas condiciones los 3 D’Agostini fue muy lindo”.

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Augusto fue creciendo con “Pepe” y te permitió crecer a vos con los Maxis y autos turbos en el Rally Nacional

WD-“Volver a tus viejos tiempos, fue una locura después de un 24 de diciembre y lo veía a Augusto que daba vuelta y no tenía un horizonte, volvimos a los hermanos Barattero y armamos un Maxy. Fue complicado porque para el equipo de ellos, un chico que recién comenzaba y lo aceptaron. Y a mí, me picó el bichito del fierro cuando se armó otro auto y “Pepe” por atrás me decía que subamos y quería un auto de tracción integral, nunca habíamos competido con esa tecnología”.

¿Cómo viste ese Rally Nacional?

WD-“Siempre conseguir un triunfo y ser campeón argentino es muy bueno y traer un triunfo para los catamarqueños. Vivimos situaciones distintas. Lo más importante es la carrera de Augusto y que Mario Barattero lo incorporó al equipo, fue importante para su vida deportiva. Es como me sucedió a mí con los hermanos Batelli. Augusto se inició y seguimos con ellos y nos dieron muchas satisfacciones y yo me fui con Boaglio Competición y alquile el auto de Pretto. Este año íbamos a comenzar con un auto de Boaglio, de su autoría y quedó trunco a raíz de esta pandemia, pero vamos a seguir compitiendo”.

La charla con Walter D’Agostini terminó con sus anécdotas en la bicicleta, donde hace más de 20 años participa en Mountain Bike y recordó cuando el Desafío de Río Pinto largaban solo cien competidores y ahora son más de cinco mil.

“Todo lo hago para cuidar mi salud, porque para luego subirse a un auto de carreras hay que estar bien físicamente”, concluyó diciendo D’Agostini.

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